Recorrido de la caravana: Leandro Gómez, Libertad, Avenida Soriano, Independencia, Avenida San Martín, Zorrilla de San Martín, Avenida Soriano, Bulevar Artigas, Avenida República Argentina, Avenida Enrique Chaplin, Washington, Grito de Asencio (ex Tres), Avenida Ferreira, Avenida Salto, Cerrito, Purificación, Vizcónde de Maúa, Avenida Salto, Dr. Herrera, 18 de Julio hasta el Club Social Sanducero.

En estos días hemos vivido una envestida opositora digna de aquellas “campañas del terror” que el ex Presidente Sanguinetti eficazmente desarrollaba por los 80’ y los 90’ utilizando los términos marxista-leninista como forma de infundir miedo en la población y alertar las cosas malas que podían suceder si el Frente Amplio ganaba.
 

Esas cosas malas nunca sucedieron, por el contrario, el desarrollo económico y social que hemos tenido en estos años de gobiernos frenteamplistas es contrastable y supera con creces todo lo hecho por los gobiernos tradicionales.

Sin embargo hay una cierta reminiscencia de aquella época en nuestros días, se nos dice que hemos arrancado varias hojas de la Constitución Nacional por parte del líder del Partido Nacional, se pone en duda que entregaremos el poder si perdemos las elecciones por parte del líder del Partido Colorado, aunque la grosería fue tan grande que terminó pidiendo disculpas.

De todas maneras, nos parece necesario ahondar en el tema por eso de que “una mentira repetida mil veces se transforma en verdad”, y dejar bien en claro que el Frente Amplio no solo respeta sino que defiende la  constitución como lo ha hecho siempre.

El presidente de la Suprema Corte de Justicia, Leslie Van Rompaey, consultado por la prensa en el caso eventual de que se plantee alguna acción o excepción de inconstitucionalidad con respecto a la reciente ley que hemos votado, fue claro con respecto a la posición de la corporación acerca de los resultados de los plebiscitos populares: “Los derechos humanos no están a disposición de las mayorías. Son derechos de las minorías y deben ser protegidos aún contra la opinión de las mayorías”.

Alberto Pérez Pérez, destacado constitucionalista, refiriéndose sobre las recientes conductas de los partidos tradicionales sobre este tema, agrega en una conversación pública que tuvimos  en un  muro de facebook: “Si se fijaron bien, tanto los que colocaron la constitución sobre las mesas de los diputados como los que "velaron" su supuesta muerte, siempre la tienen cerrada. No la abren, no la leen, no la aman, ni la cumplen. Para esas personas es como un talismán o un amuleto que creen que los habilita a decir "esto es inconstitucional" sin decir cuál es la disposición o el principio constitucional que supuestamente se habría violado”.

Sin dudas es muy fácil desde la oposición acusar al Frente Amplio sin esgrimir un solo argumento que lo sustente, pero será más difícil asustar a la gente porque los tiempos han cambiado. Pero centremos el tema en lo que realmente importa, entonces nos preguntamos, ¿si el parlamento no se pronunciaba y los delitos de lesa humanidad prescribían, como íbamos a hacer justicia? ¿Cómo íbamos a cumplir con el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos?

Hicimos lo correcto, defender la posibilidad que además de memoria pueda haber justicia y que en última instancia sea la Suprema Corte la que defina y no el poder político, restableciendo la separación de poderes, que debe tener toda democracia y que nunca debimos haber perdido con la votación de una ley a todas luces inconstitucional (Ley de Caducidad).

Con respecto a los pronunciamientos populares, no esquivemos el tema,  hablemos de ellos:

El primero lo perdimos, en el año 89 por el miedo y la falta de información sobre todo  en el interior del país, pero aun así lo perdimos. Creemos que es correcto que se diga que había miedo y desinformación en aquel momento, aunque no reivindicamos estos elementos como excusa del resultado de aquel entonces. Yo era un niño del interior lejano y recuerdo las amenazas de que volvería la dictadura si ganaba el voto verde. Obviamente que esto se  decía bajo cuerda o se trasmitía semióticamente por la publicidad del voto amarillo de aquella época, sin olvidar además que se negaba la existencia de desaparecidos y se promocionaba la teoría de los dos demonios, hoy devaluada pero aun así reivindicada por algunos dinosaurios. Años más tarde la cruda realidad superaría toda nuestra imaginación y nos enteraríamos del secuestro de niños y de los vuelos de la muerte.

Después vino una segunda instancia en el año 2009, ahora ya no había desinformación, ya no había miedo, teníamos que juntar voluntades para superar la mayoría absoluta de quienes irían a votar en la elección nacional de octubre de ese año. Cometimos un gran error como Frente Amplio, nos dejamos llevar de las narices por los sindicatos y los movimientos sociales, ¿por no compartir una misma causa? No, la causa era la misma, pero nuestra táctica era diferente, al menos muchos lo considerábamos  así.  Pero no supimos acordar, no supimos esperar a este período de gobierno para llevar adelante esta iniciativa y mezclamos las barajas, lo hicimos junto a la elección nacional. El tema se discutió poco y nada durante los meses de campaña, estaba  en juego la  lucha por ganar el gobierno, nada más y nada menos. La gente llegó a una consulta popular en medio de una elección nacional sin la obligación de decidir sobre el tema pues la ley electoral y la reglamentación que hizo la Corte Electoral no lo exigía, adjudicándole voluntad política al silencio, al “no voto”.

 ¿Haber perdido estos dos pronunciamientos nos inhabilitaba para impulsar la propuesta que votamos?

Creemos que no, ya en el año 1959 los más destacados juristas uruguayos en un simposio internacional sobre Derechos Humanos celebrado en Montevideo concluían: si bien la Constitución uruguaya no prevé la existencia de una declaración y un sistema internacional de protección de los derechos humanos, ello, por si, no significa la inconstitucionalidad de un convenio internacional referente a la materia. Tal inconstitucionalidad no existe porque en el sistema de la constitución los derechos individuales no son establecidos o creados por el texto constitucional; no derivan su existencia del hecho de que una norma los prevea, sino que por el contrario la constitución se limita declarar,  a enuncia y a proteger derechos preexistentes, que el ser humano posee por su calidad de tal. De modo que el orden jurídico estatal presupone los derechos humanos, que son anteriores a él. En consecuencia su declaración y protección internacional no significan otra cosa que la previsión normativa de que también el orden jurídico internacional al igual que el interno se dirige a la defensa de la persona humana, que es la base y el fundamento de todo  sistema jurídico. Y es por ello que un sistema internacional de protección de los derechos del ser humano libremente consentido por los Estados no puede considerarse, por razón de materia, contrario a una constitución que se fundamente en una concepción democrática de Estado.

Con respecto a  nuestra propuesta que declara los delitos cometidos por la dictadura como delitos de Lesa Humanidad y por lo tanto imprescriptibles, debemos decir que tiene una base en el Derecho Internacional muy solida y devuelve a manos de la Justicia lo que nunca debió salir de ella, la jurisdicción sobre estos temas.

Pero  profundicemos  en la definición de Lesa Humanidad. La Carta de Londres de 1945, que estableció el Estatuto del Tribunal de Núremberg, definió como "crímenes contra la humanidad" el "asesinato, exterminio, esclavitud, deportación y cualquier otro acto inhumano contra la población civil, o persecución por motivos religiosos, raciales o políticos, cuando dichos actos o persecuciones se hacen en conexión con cualquier crimen contra la paz o en cualquier crimen de guerra".

El Estatuto de Roma define las características que debe tener un delito para ser incluido en la categoría de Lesa Humanidad, dentro de ellos tenemos al Asesinato como  homicidio intencionado, a la Esclavitud como el ejercicio de derechos de propiedad sobre una persona, incluido el tráfico de personas, en particular de mujeres y niños, Encarcelamiento u otra privación grave de la libertad física en violación de normas fundamentales de Derecho Internacional, Tortura: dolor o sufrimientos graves, físicos o mentales, causados intencionadamente a una persona que el acusado tenga bajo su custodia o control,  Violación, esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazo forzado, esterilización forzada u otros abusos sexuales de gravedad comparable,  Persecución de un grupo o colectividad con identidad propia por motivos políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales, religiosos o de género,  Desaparición forzada de personas: detención o secuestro de personas por parte de un Estado.

Los crímenes pueden ser realizados por funcionarios estatales y debe tratarse de un ataque contra la población civil.

En 1946, la Asamblea General de las Naciones Unidas confirmó los principios de Derecho Internacional reconocidos por el Estatuto del Tribunal de Núremberg.

En conclusión, no cabe duda por lo antes  expuesto que los delitos cometidos por la pasada dictadura cívico-militar son delitos de Lesa Humanidad y por lo tanto son imprescriptibles y el restablecimiento del pleno derecho de la pretensión punitiva del Estado para los delitos cometidos en aplicación del terrorismo de Estado no hace más que devolver al fuero de la Justicia, lo que nunca debió salir de ella, la posibilidad de juzgar los crímenes cometidos en ese período de tiempo, restableciendo la separación de poderes, carácter esencial de toda democracia.

Como uruguayos y militantes de izquierda no hicimos más que cumplir con una deuda histórica que teníamos con todos los uruguayos y de aquí en más será la Justicia quien se expida al respecto. Como ciudadanos y militantes políticos seguiremos reivindicando siempre la memoria, la verdad y la justicia, no para tener ojos en la nuca sino para saber de dónde venimos y construir en paz el camino a donde vamos.

Y a los “Amos de la memoria y gestores del olvido” que aun siguen impunes,  que los juzgue la Justicia y sepan que tienen  reservado el rincón más oscuro y abominable de la historia.


Autor: Mauricio Guarinoni
Representante (s) Nacional. Asamblea Uruguay-Frente Amplio

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