Recorrido de la caravana: Leandro Gómez, Libertad, Avenida Soriano, Independencia, Avenida San Martín, Zorrilla de San Martín, Avenida Soriano, Bulevar Artigas, Avenida República Argentina, Avenida Enrique Chaplin, Washington, Grito de Asencio (ex Tres), Avenida Ferreira, Avenida Salto, Cerrito, Purificación, Vizcónde de Maúa, Avenida Salto, Dr. Herrera, 18 de Julio hasta el Club Social Sanducero.

Es más fácil escribir, decir que hacer, aunque últimamente en la izquierda todos los problemas principales vienen de nuestros dichos. Y esos dichos no son simplemente detalles, expresan cosas y hechos con un significado profundo.

El diablo está en los detalles
Proverbio polaco

La izquierda se está acostumbrando cada día más a romper con su pasado, con su mejor pasado, cada uno opina en su nicho, para sus amigos y partidarios y rehuye el debate en serio como al demonio. Nos hablamos a nosotros mismos.

Y cuando nos cruzamos es en algún instante, en algún flash electrónico, sin más fuerza y profundidad que la chispa, la trovata y con densidades culturales e ideológicas decadentes.

En estos días asistimos a un nuevo episodio de esa degradación de la izquierda y en este caso desde el gobierno, lo que lo hace mucho más grave. El director general del Ministerio de Educación y Cultura, es decir un alto funcionario de un importante ministerio decide inocentemente, sin ninguna malicia utilizar un video filmado clandestinamente y espontaneamente, de un diálogo-discusión entre la directora del Instituto Francisco Bauzá de enseñanza secundaria y algunos alumnos.

No comparto la excesiva exposición mediática de la directora de ese centro, a la que conozco y con la que milité hace muchos años. La educación es un asunto muy delicado y hay momentos en que las formas, las sutilezas tienen mucho que ver con los contenidos. Pero eso y sus opiniones sobre los temas educativos, en este caso no tiene importancia. Lo importante, subrayado mil veces es que tiene todo el derecho a tener esas opiniones y expresarlas. Faltaba más.

Pero es notorio que en el MEC y en otros órganos del gobierno y de la educación eso les causa malestar y mucha bronca. Porque lo que hizo Pablo Alvarez, esa genialidad de utilizar el video, no es una casualidad, ni una loca idea que se le cruzó por la cabeza. Es una reacción esperemos que sea sólo eso y no algo más premeditado y organizado para tratar de debilitarla, acallarla y derrotarla. Y luego echarla.

No es un enfrentamiento personal, es un choque de visiones diferentes que en lugar de discutirse, de analizarse, de canalizarse por mecanismos adecuados se desliza hacia el fango, hacia las operaciones , hacia la degradación molecular de la izquierda.

Es un hecho grave, porque las responsabilidades, los límites, las actitudes institucionales hay que asumirlas. No hay posibilidad de desdoblarse en las funciones del Estado, del gobierno y el Facebook.

Si el Director General del Ministerio consideraba que ese video merecía ser conocido por las autoridades de la educación, tiene los medios para hacerlo de forma institucional. No lo hizo, prefirió seguir otro método.

¿Qué tienen que decir las autoridades del gobierno sobre esto? ¿Qué opinión le merece a las autoridades del MEC y de la educación? ¿Nada? ¿no tienen nada que decir porque Bianchi en incomoda, es crítica, o por alguna otra razón?

Cuando se justifica una actitud de ese tipo porque simplemente se quería compartir un video con sus 4 mil amigos de Facebook, nos tratan a todos los uruguayos de estúpidos y que somos capaces de soportar cualquier cosa con tal de que venga del poder.

A su regreso de la última gira, el presidente Mujica habló de los temas de la educación y en relación a las voces disidentes dentro del sistema no sólo las comprendió, sino que invitó a no acallarlas. Y lo que quiso hacer Alvarez y quieren hacer unos cuantos más es acallar a Bianchi. Y acallar a todos los que los critican.

Mientras promovemos un gran acuerdo nacional sobre la educación, cuando tratamos de ser receptivos y abiertos sobre los temas educativos con amplios sectores de la política y de la sociedad hacia dentro de la izquierda damos esas señales, utilizamos esos métodos.

No es la primera vez. La educación despierta pasiones y bajas pasiones. Por discrepancias en el pasado cepillaron a varios educadores y dirigentes sindicales de izquierda en la educación; en el debate previo a la reforma de la educación las muestras de intolerancia y de fetichismo fueron evidentes.

¿Por qué? Es que para muchos la educación no es sólo un territorio de poder como cualquier otro, no es sólo el choque de visiones corporativas tradicionales, hay cosas mucho más profundas. Hay en juego aspectos democráticos, ideológicos y culturales muy importantes. Y en eso no se equivocan.

Esos elementos tienen dentro de la izquierda visiones diferentes, diferencias más profundas que en otros aspectos. No es casualidad que en materia programática hemos tenido casi la imposibilidad de adoptar posiciones comunes.

La primera diferencia de fondo es la visión de que en la educación debe librarse la batalla por la cultura dominante, por valores, ideas y conceptos que tienen que ver con las posiciones del conjunto de la sociedad y con profundas implicancias ideológicas y políticas. Estamos de acuerdo con el fondo, pero con diferencias muy profundas sobre cual debe ser el enfoque, el valor de auténticas políticas de Estado que recojan y proyecten las mejores tradiciones laicas y democráticas de toda la sociedad uruguaya. Y la pluralidad más amplia. Es uno de los debates democráticos más importante que afronta la sociedad y por lo tanto la izquierda uruguaya. Ahora, tampoco nos escudemos en eso, para justificar los magros resultados obtenidos.

Luego viene otro concepto en debate que también se relaciona con el anterior: ¿quién manda y quien debe mandar en la educación? ¿Las autoridades nacionales a través de las autoridades designadas políticamente en los órganos de la educación o los docentes y funcionarios de la educación? El tema de la autonomía ya no tiene las mismas connotaciones que cuando la reforma de Córdoba o la Ley orgánica de 1958. Cambió el país, cambió la educación y si bien hay principios fundamentales de la autonomía técnica, del valor del cogobierno en la Universidad como factor de formación ciudadana y de impulso a la independencia intelectual, de cátedra y científica, hoy existen otros problemas, otras prioridades que también deben ser consideradas.

Podemos elegir varios caminos para tratar esta situación. Las discutimos en serio, sin adjetivos y descalificaciones, sin jugarretas y afrontamos las diferencias tratando de avanzar como ha sido el método válido de la izquierda y de toda la sociedad uruguaya. O dejamos que todo siga como está y nos lleve la corriente mientras nos mordemos los talones, muslos y el alma.

Y esto lo tenemos que hacer, mientras gobernamos, mientras tenemos la responsabilidad de no perder el tiempo, mientras evitamos que el proteger los sillones, los puestos y las posiciones no obture la necesidad de acciones y reacciones frente a la situación.

Lo tenemos que hacer y discutir cuando algunos funcionarios nuestros dan los peores ejemplos del manejo institucional y confunden el Estado, el gobierno con las pequeñas pendencias. Cuando se asume un cargo, lo primero que hay que asumir son sus límites, es la seriedad de una investidura.

Los polacos tienen razón, a veces los detalles desnudan a los diablos que llevamos dentro.


Autor: Esteban Valenti
Publicado por Bitácora, Montevideo (Uruguay)

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